La propuesta de estructurar los contenidos básicos motrices, que constituyen los fundamentos y habilidades del Balonmano (BM), se asemeja a los ciclos de enseñanza-aprendizaje que se llevan a cabo en el marco educativo. La escuela del Caserío Ciudad Real tiene la intención de
construir un camino racional y pedagógico para guiar la formación de los niños y niñas que comienzan en nuestro deporte.

El objetivo educativo es que, a través del deporte del BM, no solo enseñemos a ejecutar y perfeccionar movimientos y habilidades motrices que surgen en el juego, sino también contribuir a la formación integral de los niños y niñas, ayudándolos a convertirse en pequeñas personas en el presente y en grandes personas en el futuro.

El ciclo completo de iniciación deportiva es un proceso continuo de enseñanza y aprendizaje de conocimientos, habilidades y actitudes. Para que este proceso se convierta en una verdadera propuesta educativa del BM, es fundamental establecer etapas de aprendizaje, definir metas y objetivos claros, y diseñar una intervención didáctica adecuada.

Tanto la educación en la escuela como en la familia son entornos primarios y fundamentales que rodean al niño o niña. Ambos tienen el compromiso firme de potenciar sus potencialidades e inteligencias múltiples.

El deporte educativo, en nuestro caso el Balonmano, se presenta como una de las herramientas más poderosas para lograrlo. La pertenencia a un equipo y la práctica del balonmano estimula y desarrolla no solo la motricidad, sino también las otras inteligencias y potencialidades cognitivas, sociales, afectivas, de convivencia, ayudando a construir la forma de ser y estar del niño o niña. Por ello, la enseñanza del balonmano se convierte en un instrumento imprescindible en la educación. El BM escolar es una extensión y complemento del área de E.F, se integra con las demás áreas educativas y, por lo tanto, tenemos que darle el mismo tratamiento Educativo

El Balonmano, la escuela y la familia, la sociedad en general, concurren en la misma finalidad educativa.

1. Estructura de realización

La estructura piramidal, inspirada en el modelo de Cody Blair, se concibe como un orden lógico y coherente en la construcción de jugadores de rendimiento. Las partes de esta pirámide corresponden a los objetivos, finalidades y contenidos específicos de cada etapa, adaptados a las diferentes edades de los niños y niñas.

Esta progresión, pensada de manera escalonada, busca desarrollar las distintas inteligencias del niño o niña —personal, motriz, social— en conjunto con la adquisición de los aprendizajes de habilidades del juego de balonmano fundamentales en cada etapa del programa. Nuestro modelo de formación en Balonmano se basa en un desarrollo piramidal de habilidades deportivas, que se estructura en diversas etapas, cada una con sus propios contenidos y objetivos de aprendizaje.

Nuestro enfoque pedagógico se fundamenta en el análisis de los procesos naturales de aprendizaje y desarrollo motor, que se adquieren en diferentes niveles de dificultad. La primera etapa, llamada de sensibilización o familiarización, comienza a partir de los seis años. En ella, se trabaja en una formación motriz horizontal, mediante tareas globales y lúdicas, que también incluyen la práctica de otros deportes. En esta fase, la motricidad general mejora significativamente, ya que se complementa con la actividad física escolar que los niños y niñas realizan en sus clases de educación física.

La segunda etapa se centra en la enseñanza de habilidades técnicas, introduciendo progresivamente habilidades más complejas y fundamentales del juego del BM. La tercera etapa busca un balonmano más realista, donde se perfeccionan y amplían los gestos técnico-tácticos adquiridos anteriormente, con el objetivo de mejorar la eficacia y el rendimiento deportivo.

Este proceso de formación a largo plazo, como en cualquier otra modalidad deportiva, se adapta a las diferentes maneras en que cada niño o niña aprende. Por ello, las pautas pedagógicas y los medios didácticos deben ser individualizados, teniendo en cuenta que el aprendizaje se produce en paralelo con la maduración de cada niño o niña y respetando sus distintos ritmos de desarrollo en cada etapa…

2. Fundamento del planteamiento marco

La propuesta pedagógica de aprendizaje, se basa en el desarrollo motor general del niño y la niña. Como sabemos, este proceso comienza desde el mismo momento del nacimiento, evolucionando y perfeccionando la motricidad desde movimientos básicos, simples y generales – que constituyen los patrones y conductas básicas de movimiento – hasta alcanzar un repertorio más amplio de movimientos complejos y específicos – conductas particulares.

Todo esto les permite, con el tiempo, practicar deportes como el balonmano de manera más efectiva. Nuestro enfoque comienza en las etapas iniciales de enseñanza del balonmano en la escuela.

En estas primeras fases, priorizamos los contenidos motrices con el objetivo de potenciar el desarrollo psicomotor del niño o niña. Se logra, mejorando sus capacidades perceptivas a través de la práctica de habilidades motrices básicas.

Estas habilidades fundamentales constituyen la base o sustrato motriz necesario para que puedan aprender y ejecutar posteriormente las habilidades más complejas que requiere el deporte.

Además, es importante que las actividades y tareas se ordenen de manera lógica, progresando de lo sencillo a lo difícil, de lo fácil a lo complicado. Nuestro compromiso es diseñar un proceso de aprendizaje que sea coherente y gradual, facilitando así un desarrollo motriz sólido y efectivo.

3. Orientación básica e inicial del proceso Enseñanza- Aprendizaje.

La estructuración de nuestro proceso de enseñanza aprendizaje, tal y como venimos indicando para la escuela de BM, ha de ser educativo, pedagógico y racional. Si queremos realizar un balonmano formativo es imprescindible encontrar un equilibrio que mantenga en las prácticas y sesiones de entrenamiento, la equidistancia entre los tres pilares de la estructura de enseñanza-aprendizaje educativa que mostramos en la imagen.

Es obligación del profesor-monitor, crear y seleccionar situaciones prácticas pedagógicas en los entrenamientos, fomentando, el trabajo simultáneamente de los contenidos que constituyen la lógica del BM, – habilidades técnicas del balonmano -, respetando la maduración y evolución física, cognitiva y motriz del niño/a, acompañado de una enseñanza comprensiva y un estilo de enseñanza participativo, guiado, divertido y lúdico, mediante formas jugadas.

Los tres pilares que se deben conexionar y equilibrar en las situaciones pedagógicas y en las tareas que conforman los contenidos de los entrenamientos, con el propósito de favorecer los aprendizajes motores y las habilidades del deporte son:

    1. El niño y su maduración personal se convierte en el centro del proceso
    2. Adecuar las dificultades y la complejidad de las habilidades del BM a enseñar en cada etapa, sesión y tarea a los aprendizajes adquiridos previamente del niño. Es un aprendizaje que denominamos próximo.
    3. Utilizar una metodología de enseñanza que favorezca el aprendizaje significativo,
      comprensivo y participativo. Al unísono, se presenta lúdico y divertido al niño/a y que, prime el esfuerzo para conseguir los retos de mejora.

4. Etapas del Balonmano Formativo

Nuestro marco de actuación, que presentamos en este documento, no es una regla rígida ni excluyente. Está pensado para ser flexible y permitir que los monitores puedan hacer adaptaciones con los niños y niñas que puedan precisar para mejorar su evolución.


Sugiero que haya cierta libertad para realizar cambios, añadiendo aquello que, por vuestra experiencia y conocimiento, penséis que es adecuado en cada momento de la práctica. Entendemos que enseñar un deporte puede ser una tarea complicada y que estructurarla de manera rígida no siempre es lo más conveniente.

Por eso, este marco de actuación busca ser una guía útil y un apoyo que aumente las herramientas de actuación al monitor-profesor. También hemos observado que, en la práctica diaria, algunos entrenadores o monitores tienden a acelerar la evolución de ciertos niños o niñas que demuestran talento especial o un desarrollo físico más avanzado.

Desde mi punto de vista, no debemos tener prisa en introducir a estos pequeños en etapas superiores a su edad o en equipos de mayor nivel. Lo razonable y pedagógico es, que los niños y niñas puedan completar sus etapas de aprendizaje correspondientes a su edad. Si los adelantamos demasiado, pueden enfrentarse a dificultades mayores en sus movimientos, con compañeros y adversarios más experimentados, lo que podría retrasar su progreso o incluso afectar su salud física o mental.

Dejemos que cada niño o niña transcurra por sus etapas de aprendizaje establecidas para su edad, así aseguramos un desarrollo formativo adecuado y, también, saludable y equilibrado.

Categoría Enseñanza

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